ENFRENTÁNDONOS A LA CANTIDAD

Soy comedora compulsiva desde los cinco años de edad. Muchos eventos en mi pasado me llevaron a desarrollar esta enfermedad o adicción y ha sido una larga lucha por llegar al entendimiento de cómo enfrentar esta situación. Gracias a CCA hoy día sé que es una enfermedad que tiene cura y que puede ser enfrentada exitosamente.

Llevo cerca de dos años con el programa de CCA y aún no he llegado a mi peso meta, sin embargo he logrado entender las raíces psicológicas y emocionales de mi adicción por la comida. Una característica particular de la adicción, en mi caso, ha sido el comer “en cantidad”. He tenido un serio problema con las cantidades de comida que como. Muchas veces no importaba ni siquiera el tipo de comida que fuera, con tal de que fuera en grandes cantidades. Tenía que ver el plato lleno o casi desbordado para sentirme feliz o segura. Tenía que poder repetir o sino no estaba satisfecha. Muchas veces a pesar de estar llena y de que mi cuerpo me lo indicaba, seguía comiendo hasta sentir dolor. Por alguna razón, yo pensaba inconcientemente que ese “dolor” al menos me permitía sentir algo. Sentir que estaba llena; aunque no llena de amor, ni de paz, ni de gozo; sino llena de comida.

El problema era que esa “llenura” artificial se desvanecía en unas horas porque no era intimidad a ningún nivel, simplemente era comida y nuevamente me veía en necesidad de ingerir grandes cantidades de cualquier alimento. Tenía pánico a sentir hambre porque, en mi inconsciente, sentir hambre, sería sentir algo, o sentir soledad o vacío y eso era intolerable para mí. CCA me ha enseñado cómo combatir esta parte de mi adicción al planificar y seguir un plan de comidas, esto me hace consciente de las cantidades y también me evita el sentir demasiada hambre. También he aprendido que no tengo porqué temer y tampoco tengo porque dañarme al comer en cantidades porque mi valor no depende de lo que digan los demás y mi vida está en las manos de mi Poder Superior.

Actualmente estoy completando el Cuarto Paso que dice “Sin temor, hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos”. Sin duda es uno de los pasos más profundos y reflexivos de CCA. Me ha llevado a lo que llaman las “profundidades del alma” y me ha ayudado a enfrentar mis temores, mis mitos, mis preconcepciones acerca de mí misma y de otros, mis errores en el pasado, etc. En el Paso Cuatro, el principio espiritual es el valor; valor para enfrentar el miedo, la cobardía, la vergüenza, la inutilidad, el temor, la indecisión, el apocamiento, la insignificancia, etc., pero sobre todo, para enfrentar el plato. Uno de mis mayores retos es entender que la cantidad, o sea el comer en exceso no me lleva a ningún lado, ni tampoco me “protege” de nada, tampoco me calma porque realmente es algo temporal que a lo largo del tiempo sólo me ha llevado a la ruina y una baja calidad de vida. El comer las porciones indicadas, el medir los alimentos, el comer sin compulsión requiere más valor que comerse dos ollas de arroz recién hecho.

Durante este viaje, lo que le pido a mi poder Superior es valor. Valor para enfrentarme al plato; para dejar de verlo como un plato vacío o medio lleno; para entender que si hay algo vacío o medio lleno soy yo, y que soy yo quien debo llenarme, con la ayuda de mi Poder Superior, de lo que realmente satisface: amor.

Anónimo – CCA Costa Rica.